Historia

La historia de la empresa Beiersdorf, comienza con el título de patente del farmacéutico Paul C. Beiersdorf el 28 de marzo de 1882. En él se describe un procedimiento para la fabricación de esparadrapos medicinales. El título del año 1882, marca el comienzo del desarrollo de una empresa en cuyo transcurso se crean marcas innovadoras con un alto nivel de calidad.

 

En el año de 1890 el farmacéutico Dr. Oscar Troplowitz, adquiere el laboratorio de Paul Beiersdorf. Troplowitz, reconoce rápidamente las oportunidades a largo plazo que se encuentran en los productos que ayudan en forma efectiva a solucionar problemas de la vida diaria. Con espíritu creativo de investigador y un marcado sentido de las necesidades del consumidor, desarrolla productos que marcan nuevas pautas.

 

Un ejemplo de ello es la introducción de Leukoplast en el año de 1901, el primer esparadrapo autoadhesivo del mundo cuya aplicación no irrita la piel, debido al óxido de zinc en la masa adhesiva.

 

Con experiencias obtenidas en el desarrollo del esparadrapo, Troplowitz introduce Citoplast, un esparadrapo adhesivo muy apto para la reparación de cámaras de aire de bicicletas. Citoplast llega a ser así el punto de partida para el ramo comercial de las cintas adhsivas técnicas, el que gira a partir de 1936 bajo la marca Tesa.

 

Aparte de toda una serie de nuevos productos, como el primer labial para el cuidado de los labios Labello y la primera pasta dentrífica Pebeco, la más importante innovación fue el desarrollo de una crema cosmética totalmente nueva en su tipo, en el año de 1911, la que gracias a su emulsión estable, permanece inalterable durante años: Nivea.

 

El desarrollo de Nivea, Leukoplast y Citoplast, da comienzo a las divisiones comerciales en las que se concentra Beiersdorf en la actualidad a nivel mundial: Cosmed, Medical y Tesa, las cuales ocupan posiciones líderes en las categorías de productos para el cuidado y protección de la piel, curación de heridas y cintas adhesivas técnicas.

 

La filosofía de artículos de marca de Beiersdorf encuentra pronto su origen en el convencimiento de que sólo a través de una marca uniforme, fácil de reconocer, se puede lograr el éxito a largo plazo. El hecho de que este concepto no tiene límites geográficos fue demostrado ya rotundamente con Leukoplast, Nivea y Tesa, los cuales en poco tiempo ya estaban disponibles en los cinco continentes, imrpimiendo su sello al desarrollo de Beiersdorf como empresa de orientación internacional.

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